viernes, 28 de septiembre de 2018

MALÚ - OXIGENO



En los últimos años, los seguidores de la música Malú venían reclamándole un cambio, una bocanada de aire fresco en su registro, en sus letras, en sus sonidos. Parece ser que ese mismo reclamo despertó también en la propia artista que en los últimos casi tres años ha estado gestando este nuevo álbum, el que más le ha costado de toda su carrera según sus propias palabras, Oxígeno, que ha visto la luz hace apenas una semana. La imperiosa necesidad de abrirse en canal, sin trabas ni juegos de palabras, propició que la cantante se alejara del sonido al que nos tenía acostumbrados y se lanzara a la piscina sin ningún tipo de garantía y un emocionante vértigo en las entrañas que llegó a dejarla sin oxigeno. Pero ahí, en aquella incertidumbre encontró la verdadera respuesta a su grito interno. Una nueva etapa, plagada de intenciones novedosas, se materializan en 11 nuevos temas, 11 nuevas historias que se dieron a conocer, en primer lugar, con “Invisible”, y al que siguieron otros sencillos como “Ciudad de Papel”, “Contradicción” y, el más reciente, “Llueve alegría” acompañada de Alejandro Sanz. Veamos si finalmente consigue su propósito desgranando una a una las canciones que componen este “Oxígeno”.

INVISIBLE

Desde otra realidad musical, un sonido completamente novedoso, se alza una voz que suplica desaparecer para huir de los miedos, las envidias, la inquina, de la crueldad, en definitiva, que nos rodea a la par que atenaza nuestro fuero interno, que atormentado, precisa de un poco de oxigeno para reencontrarse y regenerarse, para volver a ser. Cuando el tema se lanzó cual globo sonda hace ya más de un año, fui capaz de reconocer esa novedad que Malú pretendía mostrarnos. Con todo, no es una canción que me llene, que me provoque emoción alguna. Su letra me parece simplemente correcta, poco ambiciosa, no tanto así como la cadencia del tema que sí me atrapa algo más. Esto es, me gusta como suena, pero la letra me deja algo indiferente.

Mejor momento:”Tantos puntos ciegos, calles sin salida, un millón de suelos, esperando mi caída, quiero el poder... de desaparecer”

NOTA: 8,0

CIUDAD DE PAPEL

Sobrepasada. Abrumada. Un fuerte impulso de espacio y destrucción aúlla desde lo más profundo por la necesidad de renacer, de aniquilar cada emoción, tormento, pena, o recuerdo que mina sin piedad el amor propio, la seguridad en uno mismo y las ganas de vivir. Un grito de ayuda para reclamar una catarsis emocional necesaria para volver a vivir. En este segundo track encontramos la definición exacta de lo que supone este “Oxigeno” para la cantante en su carrera, romper con lo conocido, reencontrarse, e iniciar un nuevo comienzo. Salvajemente emocional.

Mejor momento: “A veces para armarme necesito mis ruinas”

NOTA: 9,5

CONTRADICCIÓN

El que avisa no es traidor. Tan simple como eso. Soy compleja, soy impredecible, y puedo ser tu mayor anhelo pero también tu mayor quebradero de cabeza. Con el misterio descubierto por una radiografía emocional que pone las cartas sobre la mesa, Malú nos ofrece este mid-tempo donde la innovación vuelve a hacer de las suyas y trata de embaucarnos y atraparnos en la telaraña de la perdición asumida y aceptada. Es un tema inteligente, bien cuidado y que aporta vida y algo de ritmo a un disco que, como veremos, de ahora en adelante parece levantar el pie del acelerador.

Mejor momento: Dicen “Soldado precavido en guerra no termina herido” si aún así vienes por mí, debo decir... Nadie te harás sentir más vivo”

NOTA: 8,5

AMOR ENEMIGO

El desamor en su más cruel expresión se expresa en esta cuarta historia envuelta en las entretelas de una balada típica de Malú. Esa inmunda e infundada sensación de no ser nadie sin esa persona que te ha partido en dos dándote la mano. El quejío del alma que cree sentirse atada a un doloroso pasado, encadenada a un nombre que ya no mira atrás y que se apodera de un futuro, que no es el suyo, sin piedad, eclipsando toda posibilidad de vislumbrar la felicidad en alguna parte.

Mejor momento: “Mientras tú vives en mi futuro yo soy pasado”.

NOTA: 9,5

OYE

Seguimos regodeándonos en el barro del desamor. Un mismo perro con distinto collar con respecto al tema anterior. Volvemos a reclamar la atención de aquél que revuelve pensamientos, recuerdos y se enquista dentro, sin encontrar la superficie de esta piscina de dolor y desesperación. No voy a decir que sea una mala canción, porque no lo es. Ni tan siquiera que sea un tema de relleno, que podría parecerlo perfectamente. Pero redundar en la balada, aún siendo perfilada en una quietud más impenetrable, narrando una historia tan similar a la anterior, le resta valor en el conjunto del disco, pues no aporta nada nuevo.

Mejor momento: “Sigo sintiendo el fuerte impulso de llamarte, sigo temblando”

NOTA: 8,0

LLUEVE ALEGRÍA



Raíces. A eso suena este tema que rebosa amor por los cuatro costados. Voces grandes que empastan a la perfección en un tema delicado, soñador y eterno. Podría ser una canción de esas que perduran y que nunca pasan de moda. Una de las canciones más diferentes, positivas y entrañables del disco. Donde la Malú de hace veinte años, me recuerda mucho al sonido Cambiarás, ha madurado, se ha enamorado, ha vivido, y rebosa de felicidad. Más que la propia historia, me engancha el clima que se respira del tema. Una caricia para los oídos.

Mejor momento:Ahí van tu alma y la mía, haciéndose compañía

NOTA: 9,5

LEJOS DE TI

Lo siento, pero se acabó. Ya no queda más en mí para ti, y has de asumirlo y seguir adelante. Aunque me veas ante ti, yo ya no estoy, ya no soy aquella que una vez te amó. Lo intentamos, pero no pudo ser. Una herida abierta provocada por lo necesario, un alarido que rompe una voz silenciada en pos del cambio, de avanzar, de vivir plenamente y buscar el verdadero camino a disfrutar de la vida. Para muchos un tema inmenso, para mí se queda en una apuesta. Las estrofas no me introducen en la historia, el puente me toca con la punta de los dedos sin agarrarme, si bien el estribillo es lo único, que por su potencia y no por contenido, me llama la atención.

Mejor momento: “Tú a solo un paso de mí, yo a 7,000 kilómetros de ti”

NOTA: 8,0

TODOS LOS SECRETOS

Reencontramos a la Malú de “Y sobrellevé”. Muestra su raíz de bulerías, de guitarra española, del flamenco que taconea en sus cuerdas, con un mensaje ambiguo sobre quien es ella, sobre lo que subyace en su interior cual ventana abierta al exterior. Musicalmente deliciosa, una voz cien por cien Malú, pero una letra que no me termina de enganchar salvo por la certeza de que la vida, en ocasiones, es aterradora.

Mejor momento: “¿Y quien me va a negar que a veces, esta bella vida, es aterradora?”

NOTA: 7,0




DESPREVENIDA

De entre las millones de canciones que existen en este planeta, esta podría ser una de esas que le da sentido a la definición de “amor”. Lo imprevisible de algo tan grande, la sensación absoluta de libertad, de plenitud y gratitud a la vida. Una de las mejores del disco, sin lugar a dudas.

Mejor momento: “Hoy tu abrazo sabe a casa. Consiguiéndome tan libre desmontando mi coraza”

NOTA: 9,5

CUERPO A CUERPO

La secuela de “Amor enemigo” y “Oye”. Una instrumental enredada entre violines nos marca el escenario de un nuevo tema de desamor que tampoco aporta nada nuevo. Bonita letra. Sentimiento, sí, pero más de lo mismo, y es una pena, porque es bonita.

Mejor momento:”Tengo cuentas abiertas con la eternidad que me roban las noches por ti”

NOTA: 7,5


CANTARÉ

Concluimos el disco con una canción que brota desde la esperanza y el amor por la música. Una declaración de intenciones de no rendirse, bajar los brazos y mirar a la vida y a la adversidad de frente, tanto si los vientos vienen a favor como si van a la contra. Positividad y un regustillo a la Malú de los primeros discos, especialmente “Malú”, en la pureza de la intención.

Mejor momento: “Y si aún así tiembla mi voz... yo cantaré, cantaré”

NOTA: 6,5


PUNTUACIÓN FINAL: 8.32

Es obvio que sería temerario afirmar que no existe un sonido nuevo. La apuesta más arriesgada la encontramos en el primer corte “Invisible” que cuenta con una desnudez, misticismo y una instrumental muy diferente a todo lo escuchado hasta el momento en la carrera de Malú, a lo que se sumarán “Ciudad de papel” o “Contradicción”. Pero de ahí en adelante, todas las canciones recuperan la esencia de Malú. Las letras no son extraordinariamente brillantes, y las canciones son bonitas, pero hay algo en el disco que no termina de encajarme del todo, y quizás sea la distribución de los temas. Encuentro además, cosa que no me parece para nada negativo, la esencia de la Malú de los inicios, con esos sonidos orientales, o esa “pureza emocional” en temas como “Cantaré” o “Todos mis secretos” que me recuerdan a la etapa de “Cambiarás” o “Malú”. Con todo, sigo extrañando las guitarras eléctricas del periodo “Guerra fría”, así como lo grandioso de sus letras, incuso de la etapa “Sí”. Advierto, no obstante, un salto cualitativo con respecto a la etapa de Caos, que a mí, no me terminó de convencer. En definitiva, un disco con canciones bonitas, que por separado ganan más que escuchándolas en conjunto. Mucho éxito con este “Oxigeno” Malú. 

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